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Cámara de tortura (Enrique Lihn)

Su ayuda es mi sueldo Su sueldo es la cuadratura de mí círculo, que saco con los dedos para mantener su agilidad Su calculadora es mi mano a la que le falta un dedo con el que me prevengo de los errores de cálculo Su limosna es el capital con que me pongo cuando se la pido Su aparición en el Paseo Ahumada es mi estreno en sociedad Su sociedad es secreta en lo que toca a mi tribu Su seguridad personal es mi falta de decisión Su pañuelo en el bolsillo es mi bandera blanca Su corbata es mi nudo gordiano Su terno de Falabella es mi telón de fondo Su zapato derecho es mi zapato izquierdo doce años después La línea de su pantalón es el límite que yo no podría franquear aunque me disfrazara de usted después de empelotarlo a la fuerza Su ascensión por la escalinata del Banco de Chile es mi sueño de Jacob por el que baja un án gel rubio y de alas pintadas a pagar, cuerpo a cuerpo, todas mis deudas Su chequera es mi saco de papeles cuando me pego una volada Su firma es mi entretención de analfab...

Bajo el cielo nacido tras la lluvia

Bajo el cielo nacido tras la lluvia escucho un leve deslizarse de remos en el agua, mientras pienso que la felicidad no es sino un leve deslizarse de remos en el agua. O quizás no sea sino la luz de un pequeño barco, esa luz que aparece y desaparece en el oscuro oleaje de los años lentos como una cena tras un entierro. O la luz de una casa hallada tras la colina cuando ya creíamos que no quedaba sino andar y andar. O el espacio del silencio entre mi voz y la voz de alguien revelándome el verdadero nombre de las cosas con sólo nombrarlas: "álamos", "tejados". La distancia entre el tintineo del cencerro en el cuello de la oveja al amanecer y el ruido de una puerta cerrándose tras una fiesta. El espacio entre el grito del ave herida en el pantano, y las alas plegadas de una mariposa sobre la cumbre de la loma barrida por el viento. Eso fue la felicidad: dibujar en la escarcha figuras sin sentido sabiendo que no durarían nada, cortar una rama de pino para escribir un in...

Jack Kerouac

Escritor estadounidense que fue el primero en emplear el término Beat Generation para referirse al grupo de escritores estadounidenses de los años cincuenta, entre los que él mismo figuraba, que mostraban su rechazo a la corriente social mayoritaria a través de su literatura ajena a todo convencionalismo y su estilo de vida alternativo. Kerouac nació en Lowell (Massachusetts). Su novela más famosa y en gran parte autobiográfica, En el camino (1957), es un relato espontáneo sobre unas gentes que fundamentalmente viajan mucho por Estados Unidos con desplazamientos rápidos, viviendo esa experiencia como fin en sí misma y en medio del alcohol, el sexo, las drogas y el jazz. Los vagabundos del Dharma (1958), una novela más convencional, aborda el tema del desarrollo personal a través del budismo Zen. Siguieron Angeles de desolación (1958), quizá su obra más intensa, y Tristesse (1960). Big Sur (1962), describe la retirada de un líder beat a la costa californiana en un intento de rehacer su ...

HAY QUE VIVIR SIN IMPOSTURAS (Boris Pasternak)

HAY QUE VIVIR SIN IMPOSTURAS (Boris Pasternak) Hay que vivir sin imposturas Vivir de modo que con el tiempo Nos lleguemos a ganar el amor del espacio, y oigamos la voz del futuro. Hay que dejar blancos En el destino y no en el papel y en los márgenes anotar Pasajes y capítulos de la vida entera. Debemos sumirnos en el anónimo Y ocultar en él nuestros pasos Tal como se oculta el paisaje Tras una niebla espesa. Otros siguiendo tus huellas, frescas Recorrerán tu camino palmo a palmo, Pero tú mismo no debes distinguir La derrota de la victoria No debes renunciar ni a una brizna de ti mismo. Tú debes estar vivo. Solamente vivir Hasta el final.

Carlos Drummond de Andrade

Pelé a 1000 Lo difícil, lo extraordinario, no es hacer mil goles, como Pelé. Es hacer un gol como Pelé. Ese gol que nos gustaría tanto hacer, pero que, diabólicamente, no se deja hacer. El gol. ¿De qué vale escribir mil libros, como simple resultado de una aplicación mecánica, las manos golpeando la máquina de la mañana a la noche, el trasero ubicado sobre un almohadón, palabras dóciles y resignadas al uso incoloro? El asunto es el libro único, para el cual no hay condiciones, reglas, recetas, códigos, cólicos que lo hagan existir, y sólo él importa -negativamente- en nuestra bibliografía. Novelistas que no capturan la novela, poetas de los cuales el poema se está riendo a la distancia, pensadores que glosan el gastado pensamiento ajeno, en vano circulamos por la pista durante 50 años. La enorme cantidad de papel que ensuciamos sigue en blanco, ajeno a las letras que en él se imprimen., pues no era ésa la combinación de palabras que exigía de nosotros. ¡Y cuántos metros cúbicos de sudo...